lunes, 6 de junio de 2016

Tincazo

Con  la primera letra,
cae la nota preliminar del vocabulario,
rueda sin igual el de boca en bocado.

La espuma fatua
cuando se está de dueña de la flor.
Y la Carroña de la hiedra,
fue recién faenada.
Por el jornal hambriento,
salario y sudario.
Despliega el poncho artificial,
la noche dulce de luna y estrellas.
Pasión de cartón prensado.
Vuelo en alto del colibrí en atados,
al clamor del naranjero ensimismado.
Misterio de caña verde,
tuerce la tarde sobrecogedora,
rumiante de sol de madrugada,
estalla el oeste a occidente al sur,
ahogando al aire pierde su prez desalmada.
Es la cuja reseca de la lluvia,
puja de los dientes,
irrupción filosa de machete determinado.
Tuese aquel enervado rencor,
sobre el zinc de la cresta,
metáfora guerrillera.
Sesos de pájaros sobrevuelan el estanque plateado.
Por la arteria agria de la chamiza,
mandil que huelle la horquilla del azufre,
repta ennegrecido el armiño de la vinaza.
Fragmento de paisaje que a los ojos hayan desvaídos.
Bajo el sol abrasador da fe el redentor,
horada el consuelo la tibieza blanca de la escarcha,
asada y arado,
fragua y tizón de estaño. 




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