jueves, 9 de junio de 2016

Oda a la mesa de madera.



Aquí en esta mesa mis manos
buscan su universo delicado
tibias de la tristeza
cobijo de otra lágrima
ahuecada lágrima artesanal
lágrima de ausencia
lágrima de olvido
lágrima de pena.
Quimera ruda
soterrada aviene 
templa la vestidura del trigo
corazón coraza de la madera.
Cariz del lustrosísimo mobiliario.
Un vaso

el vino del sacrificio.
Mistela en el cáliz de la sacristía.
Hacia el centro
elíptica aureola de arena
puñal de sílice opaco.
Fruta de sueños.
Las utopías ufanan el equilibrio
perpendiculares a tus líneas
expresiva generosidad del rectángulo planetario
paladar de la ecúmene.
Hija del árbol
cateto de papeles amontonados
acometes la osadía 
posas los pies
en el cieno adormecido
de la tierra
rústica y brutal.
Enraízas en  rupestre coyunturas
oferta de libros
mis queridos libros
impar y par
prólogo y epílogo
encarna sus páginas selectas
fresca
frugal hoja de estambre
tu anatomía desglosa de belleza
se abre en pétalos
de ese mismo modo te admiran los hombres
reúnes lo que otros dispersan.
Tu fina espalda
abomina la oxidación acumulativa
el ámbito de la superficie
claudica a la reflexión.
Domestica de lleno a la poesía
angular pensamiento filosofal del lenguaje
por donde gime la ingle
branquias de fuego
piel mojada
genealogía troncal del nacimiento.
A la reunión.
A la conversación de la índole diversa.
A la familia
congregas siempre.
Eres hermana dilecta de la humanidad
secular 
atea
sacerdotal
histórica
tienes el vientre común y mortal.
Tu vértice horizontal
pulveriza uniforme la marcial influencia
ala del vórtice vertical de la recta.
Siéntate a la mesa 
si quieres
tenemos que hallar la franqueza
socava esa herramienta
cuña que trabajó
en el vahído del mundo
y antes del amanecer
cuando a los poros fibrosos
por los cuales respira el caucho
acuda el reflejo
suba y comulgue en solitario
con los cristales de la luna llena.











No hay comentarios:

Publicar un comentario