domingo, 19 de marzo de 2023

El hombre es un animal político (Aristóteles)

Quédense tranquilos que no se me ocurre en este momento en particular hacer añicos el paradigma jurídico de dar a cada quien lo suyo,lo que le corresponde por regla de justicia distributiva a cada uno de ustedes. Resultará evidente aquí, que no  trataré de azuzar viejas rencillas domésticas,tampoco iré en procura de reivindicar explícitamente una indiscernibilidad absoluta  entre el hombre y la bestia,asimismo,me niego a entablar un dialogo de rigor con el teórico de la política ,un contrapunto.Sin embargo,es inevitable que me interrogue a mí mismo, y con preocupación, acerca del hombre moderno,es decir, inquerir si es el hombre tal  cual como lo conocemos en la actualidad, radicalmente diferente del resto de los animales.Ahora bien,el pensamiento sistemático,la ciencia,en un desliz de voluptuosa luminosidad,afirma con vehemencia que,desde luego,el hombre tiene pensamiento y lenguaje,posee la palabra,y  por ende ,puede discernir entre el bien y el mal,es ahí cuando habla la voz de la conciencia (Ética de la virtud),y ésta ambivalencia moral del homo sapiens es naturalmente suya y propia,responden,con  la consabida elocuencia, desde la tribuna dogmática,ergo,añaden,también habita en sociedades  políticamente organizadas.El estagirita más famoso,le encontró la vuelta a la soledad de Adán, cuando con la  precisión quirúrgica del escalpelo clásico, calificó a aquél hombre,maltratado,mutilado  en su costilla, como un animal político. Invariablemente después vendrían otros animales, que con mayor y\o menor capacidad de razocinio alterarían con entresijos individuales el sesgo distintivo del hombre o el fatal designio del demiurgo griego.No obstante,con la seriedad que corresponde,cabe aclarar que la  apodíptica afirmación filosófica está ligada a  una serie de presupuestos ontológicos y antropológicos.



En efecto ,para el conocimiento aristotélico el hombre,es un animal político,un zôion politikón,un sujeto inequívoco en la construcción política del estado,y la criatura aristotélica no puede ser concebida fuera de su relación con el estado,y en su condición de ciudadano(Deontología),misma criatura que la postmodernidad minuciosamente deconstruirá, precisamente a través del lenguaje(Jacques Derrida)y que al racionalismo cartesiano le llevo tantos siglos construir. Esta definición del ser humano como zôion politikón,nació malparida,es decir,limitada en su sustrato material por el mismísimo aristóteles,el animal político es un animal castrado en un triple sentido.En primer lugar,tal afirmación fue restringida a los helenos varones,cabezas de familia (páter familias )ciudadanos libres,y por lo tanto propietarios.
Quedaban excluidos los bárbaros los extranjeros las mujeres los niños los pobres y los esclavos.Teoría pura del reduccionismo biológico desde la ontogénesis,ciertamente.La condición humana de animal político la poseen sólo los varones helenos que son al mismo tiempo ciudadanos de una polis, dueños de una hacienda, terratenientes y jefes de una  familia.Aristóteles,quien le dará sustento material a la concepción cristiana del mundo(escolástica cristiana)equiparó la condición humana con la condición política.Cuando él,restringió el estatuto político de ciudadanía, restringió además la cualificación humana,no lo queremos edulcorar al asunto,el peripatético estableció  una escala de humanidad en cuya cúspide se encuentra el animal político heleno(atomización social o lucha de clases en Marx)La definición del ser humano como animal político está subordinada a una segunda definición que Aristóteles vinculó ineluctablemente con la primera,la de animal dotado de logos,en el animal prehistórico y el animal histórico convergen en términos genéricos las emociones,es decir,comparten la matriz filogenética,pero la matriz volitiva y dialógica,esa capacidad intrínseca y singular de expresar sentimientos y valores por medio del lenguaje ,el  logos propiamente dicho,le pertenece exclusivamente al hombre ,al zoon politikon aristotélico,que se afirma como sujeto de culpa y cargo ,y  como piedra angular del pensamiento político occidental.En  la política, estableció Aristóteles, que el hombre es un animal social, racional , y gregario , a ésta características la comparte eventualmente con el resto de los animales,por supuesto,como toda definición ésta tiende a encorsetar al individuo al delimitar su especificidad ontológica.En definitiva,es el hombre el único animal bípedo, implume,que tiene logos ,vida política y lingüísticamente determinada, es decir,un modo de vida político_lingüística ,como prerrogativa ontológica,prerrogativa cuya manifestación ocurrirá exclusivamente en el marco de esa forma peculiar de comunidad organizada representada por la pólis.

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