sábado, 9 de julio de 2022

La paradoja de la deuda de protágoras


 La paradoja de la deuda de Protágoras nos conduce a una anécdota jocosa ,y porque no hasta didáctica de la historia clásica.Así como el poder de la palabra desbasta a los hombres,prisioneros de éstas,en la boca del sofista se manifiestan a veces  para bien y otras para mal.Dependerá de los interesados y ,como en el ejemplo que aquí analizaremos, también de los intereses en conflicto.Protágoras, desde su rol protagónico,como es pausible recordar,es uno de los sofistas (leguleyos avezados) más populares de la historia de la humanidad.

Trasvasó las barreras del tiempo y el espacio con su frase más célebre,“el hombre(y la mujer)es la medida de todas las cosas",el personaje se instala cómodamente en el relativismo, y desde esta postura meramente ideológica nos introduce en el problema de la verdad.Asimismo,es ampulosamente reconocido por el hábil dominio del arte de la palabra.

Éste sera el tópico que abordaré en el presente artículo, siguiendo el hilo conductor de un anecdótico acontecimiento protagonizado por el filósofo.La anécdota en cuestión, apropiadamente nos dirigirá a reflexionar en torno a lo que hoy conocemos como la paradoja de la deuda de Protágoras.

¿Què es una paradoja?

Etimológicamente la palabra paradoja proviene del latín “paradoxa" y significa,a saber,contrario al sentido común. Sin embargo, de las variadas acepciones que  existen de la palabra “paradoja",la más acorde al tema que explicaremos a continuación, es la siguiente: contradicción, al menos aparente,(ojo con esto)entre dos causas o ideas".Existen,existieron y existirán, según lo creo,muchísimas paradojas difíciles de resolverse, y algunas de hecho ni siquiera tienen resolución efectivaLos hombres que abrazaron el mundo con estas aporías intelectuales fueron los mismos griegos.

No obstante,con solución o no,lo que está claro es que la paradoja motiva,moviliza,es decir,es un disparador metodológico por excelencia,puesto que acertadamente constituye un verdadero cimiento del aprendizaje significativo, para gusto y placer de las mentes inquietas.La paradoja de la deuda de Protágoras, es una de las de más difícil resolución, pues involucra strictu sensu al derecho,pero además a la moral y la justicia.

Historia de la paradoja de la deuda

Protágoras tomó como pupilo a Evatlo,quien estaba muy interesado en las clases del filósofo, desde luego que éste era muy reconocido en la ecúmene de su época por su retórica, es decir,su fama le precedía.Evatlo no tenía dinero, pero Protágoras le acercó una propuesta a mediano plazo aceptable, una vez que Evatlo ganara su primer caso en los tribunales tendría que pagarle todas las lecciones.Evatlo aceptó con beneplácito y las clases comenzaron de inmediato. Evatlo completó los estudios con Protágoras,sin embargo, en vez de litigar su primer caso,se dedicó a la música y a las fiestas por lo que no ejercía como abogado.Protágoras al ver la actitud irresponsable de su alumno decidió demandarlo en los tribunales, y de este modo cobrar algún día el dinero que Evatlo le debía. En fin,a pesar de esta situación Evatlo le contestó a Protágoras diciéndole que de ninguna manera le pagaría. El argumento esgrimido fue el siguiente: si Evatlo gana el juicio ,éste no debería pagar nada en absoluto,pues le hallarían la razón. Por otro lado ,si pierde el caso aún no podría pagarle pues no habría ganado su primer caso todavía (previo acuerdo de las partes).

Respuesta de Protágoras

Éste fue el argumento de Evatlo,a prima facie parece convincente, y por las formas a las que recurre aparentemente aprendió bien de su ilustre maestro (sic).Sin embargo,esta fue la respuesta de Protágoras, cuyo talento hacía más difícil el problema.Él argumenta de este modo:si Protágoras gana el juicio,entonces se le pagará lo adeudado porque de eso se trata el entuerto. Por consiguiente, si Evatlo  gana, éste habrá ganado su primer caso,y estaría encerrado en una encrucijada argumentativa irrebatible, por lo que debería pagarle a Protágoras la deuda sin dilación.

¿Y ahora qué?

Ahora bien,si hemos analizado con detenimiento ambos casos,habremos hecho las observaciones pertinentes acerca de como  surgieron las distintas cuestiones,o los distintos enunciados hipotéticos.¿Quién tiene la razón? ¿alguien actuó con mala fe? ¿quién engañó a quién? ¿cuál sera la decisión del tribunal?.En efecto,la resolución parece simple y sencilla,está el planteo,que si bien es cierto es complejo de analizar,pues bien, adherimos a un método y buscamos la solución conveniente. Los jueces deberían dictar sentencia a favor de Evatlo así él ganaría su primer caso y le pagaría la deuda a Protágoras, como habían acordado de antemano.Asimismo, a Protágoras también lo asiste la razón, al ir a juicio y reclamar la deuda impaga por sus servicios.Aquí tenemos un dilema moral que no puede soslayarse,Evatlo obró de mala fe y se aprovechó de la generosa oferta de su maestro.Estimo que Evatlo sólo por convicción moral(imperativo categórico)debería estar litigando y procurando saldar la deuda con Protágoras. En definitiva,si el alumno reacciona de ésta manera es porque lo aprendió de su propio maestro Protágoras, fue bien enseñado por él.Este problema es interminable, y es un misterio saber a ciencia cierta quién paga a quién, estamos muy probablemente frente a un dilema y un contradilema donde la verdad y el tiempo son potencias de lo falso.Lo que si intuimos que de existir intermediarios económicos o financieros,por encima de estos dos pensadores,ganará la banca,pero eso ya es otra historia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario