La oquedad del tiempo campante y sonante
comparte con nosotros el mismo recorrido sinuoso
que va desde la nada hasta la muerte.
Tiempo que prontamente se diluye
en un mar de alardes,
sus manecillas opacas, que alguna vez rehuyeron
el abismo de la noche tibia,
ahora sucumben al calvario de los entierros.
Es una constante inapelable el tiempo
que evoca añejas promesas en las ramas inertes de los árboles,
una sombra que late deshabitada.
Impaciente como una caricatura de papel glacés.
A pesar de todo estimo que el tiempo carece de malicia,
tampoco de malas intenciones ,
en otras palabras si posee el tiempo loco
consciencia prematura
de sus cicatrices infinitas.
comparte con nosotros el mismo recorrido sinuoso que va desde la nada hasta la muerte.
Tiempo que prontamente se diluye
en un mar de alardes,
sus manecillas opacas, que alguna vez rehuyeron
el abismo de la noche tibia,
ahora sucumben al calvario de los entierros.
Es una constante inapelable el tiempo
que evoca añejas promesas en las ramas inertes de los árboles,
una sombra que late deshabitada.
Impaciente como una caricatura de papel glacés.
A pesar de todo estimo que el tiempo carece de malicia,
tampoco de malas intenciones ,
en otras palabras si posee el tiempo loco
consciencia prematura
de sus cicatrices infinitas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario