Un día eustaquio descubrió que las vacas también padecían de terribles pesadillas y se dispuso a velar el sueño de los cuadrúpedos animales.
_Hasta que las velas dejen de arder-según dijo.
Fue así que él observó cómo desde el inconsciente más íntimo de las vacas, las pesadillas venían y se inscribían en la tabla astral que va desde tánatos hasta cronos, es decir , evadían el recóndito escondrijo freudiano para hacerse atropelladamente con la realidad.
En efecto,eustaquio pudo ver a las vacas gordas, las brutas y las gerundias , mugir y correr despavoridas dirigiéndose inexorablemente hacia una patología de lo monstruoso, al matadero, y guiadas por la hiperplasia inefable de la memoria con todas las fuerzas de sus entrañas escupían su incontinencia abominable sobre los héroes y sus tumbas.
_Hasta que las velas dejen de arder-según dijo.
Fue así que él observó cómo desde el inconsciente más íntimo de las vacas, las pesadillas venían y se inscribían en la tabla astral que va desde tánatos hasta cronos, es decir , evadían el recóndito escondrijo freudiano para hacerse atropelladamente con la realidad.
En efecto,eustaquio pudo ver a las vacas gordas, las brutas y las gerundias , mugir y correr despavoridas dirigiéndose inexorablemente hacia una patología de lo monstruoso, al matadero, y guiadas por la hiperplasia inefable de la memoria con todas las fuerzas de sus entrañas escupían su incontinencia abominable sobre los héroes y sus tumbas.
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