martes, 15 de agosto de 2017

La senda del perdedor.

Los sueños en este tiempo y espacio conservan mi impronta, la de aquel entonces, lo recuerdas.Ellos buscan asumirse a sí mismos como el reflejo de esas hazañas que en una época ineluctable estaban sometidas a desbaratar azarosamente su hechura y compostura.Es decir,quebrarse la frente contra la incógnita fatídica de algún escollo anodino.Sin embargo,mis sueños de ahora y de siempre,son lo que son, un inédito viable con un cariz riesgoso en ciertas ocasiones, y un argumento complejo y desafiante en otras. Asimismo, sin tapujos debo admitirlo, la mayoría de las veces están mal dirigidos,pues sueñan sueños imposibles, y para empeorar las cosas  vienen siendo bastante peor interpretados.

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