martes, 4 de julio de 2017

Un lápiz.

Empuñé el lápiz,un rato antes lo busqué por el piso de la habitación,luego revolví unos cuantos libros que están encima del  escritorio y al fin, y felizmente lo encontré.
Tiene la anatomía incongruente este lápiz , que alguna vez supo ser un torvo narrador de historias inaudibles y un dibujante contumaz de la geometría euclidiana.
Es imbricado y está despellejado de corteza, además  de cercenado por la mitad.
Resueltamente la mina de grafito que lleva en su interior, sobresale por entre las desproporciones de los pliegues que acentúan aún más la heterogeneidad de la madera incontenible.

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