miércoles, 3 de mayo de 2017

Barro crudo.

Que impotencia viril tienen las mil manos del artesano....
Tu
destiempo mordías mis pies descalzos,
sandalias en la  palma y el plano de la planta.
Debajo los ibas devorando gajo a gajo,
horadando el barro y moldeando el serrín.
Un racimo el  que es más pesado,
ni es de bronce ni es de estaño.
De plomo y piedra de río,
cantos rodados salivan 
el tino del aire 
y del barro conjuntamente cocido
en la greda  cobriza del suelo.
Luego encausa el barro llanura abajo
donde barrunta el gusano de escamas
aterciopeladas,
dueño de las malditas horas del aliento.
Brazo del río que no se ve.
Barro y,
agua de raíz
para que le quite la ceguera al buen  ciego misántropo.
Mas por la siega el campo zanjado 
es de agua y barro.
Barro y agua hallan raído el tobillo de la espuela cenicienta del caballo de arena.

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