En el cairel de la rima el panegírico al buen ladrón,
aquél estará ya sentado a la derecha del dios padre,
hijo o de quién sea.
En qué se diferencian el asno y el burro,
está en las orejas y una parábola,
sola la del mundo mudo,
o en la mímica del genio.
Para hincar la hostia levada
en la misa carnicera
para eso ha venido el poeta prometeico.
Y a celebrar la dialéctica de la mariposa.
Y a celebrar la dialéctica del hombre,
la bella poética de la oruga en el pizarrón.
Y a regurgitar en el rostro difuso de la dialéctica
cerrada y fatalista de capital abortista.
Sus caireles de la risa que excomulgan el aplazo de la derrota.
No hay comentarios:
Publicar un comentario