Tanques cruzan la primavera de praga,
en la plaza china de tiananmén
aquel chino con bolsitas de plástico del supermercado.
Intachable en la retina,con viril estoicismo,
enfrenta y detiene ,él solo,
el avance de los acorazados feroces y estériles del kremlin de moscú.
Se esquebrajó contra el suelo del occidente este sábado.
Sueñan los androides con ovejas eléctricas
abasteciéndose ligeramente
con baterías desechables
de viejos automóviles checoeslovacos.
Había que refrenar la historia,
un sábado de octubre,
bucólico y ajado.
Las mariposas amarillas,
que por el horizonte de cobalto
acechan y ensombrecen el porvenir,
arrojan ramos de luz escarlata
en las entrañas de las casas.
Sabías , mi amor, que debía diezmar demasiada tristeza,
hasta que la noche irrespirable,
viniese a sustraer inútilmente a la tarde,
languideciente y en plena disolución,
el último de sus reproches.
en la plaza china de tiananmén
aquel chino con bolsitas de plástico del supermercado.
Intachable en la retina,con viril estoicismo,
enfrenta y detiene ,él solo,
el avance de los acorazados feroces y estériles del kremlin de moscú.
Se esquebrajó contra el suelo del occidente este sábado.
Sueñan los androides con ovejas eléctricas
abasteciéndose ligeramente
con baterías desechables
de viejos automóviles checoeslovacos.
Había que refrenar la historia,
un sábado de octubre,
bucólico y ajado.
Las mariposas amarillas,
que por el horizonte de cobalto
acechan y ensombrecen el porvenir,
arrojan ramos de luz escarlata
en las entrañas de las casas.
Sabías , mi amor, que debía diezmar demasiada tristeza,
hasta que la noche irrespirable,
viniese a sustraer inútilmente a la tarde,
languideciente y en plena disolución,
el último de sus reproches.
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