martes, 3 de abril de 2018

Maledicencia de la notoriedad.

Con la especulación propia de los miserables,la mirada desaforada,el rostro consumido y virulento,casi desdibujado,salió del departamento y lentamente caminó hacia uno de los patios interiores del edificio.
Exhalaba melancolía, una melancolía la suya que se adhería a la melancolía de la tarde,se confundían ambas con el aire gris homogéneo del otoño.

Allí estaba demósgenes laercio ,el poeta lascivo regresó perplejo,pero lleva a cabalidad un plan,cuya ideación le pertenece ya a la medianoche delirante del prostíbulo.Donde él suele guapear a sus interlocutores violentamente,tal vez asediado por el requerimiento urgente de alcohol y de alguna puta triste sin gloria y sin infamia.La esquiva razón está en su punto de fuga,la mala suerte no tiene resquicios.
Reversibilidad entre la gloria y la humillación ,puede ser.Como el anverso y el reverso de este libro.
Sin duda la prosa es errática, no obstante en demósgenes la poesía es maledicente.
Vale decir que en el confín de esta época es útil para maldecir y llenar la tripa antropofágica del poeta,calmar el hábito consuetudinario de desollar la piel y beber la sangre de sus frágiles y condenadas víctimas.
En fin,cuando el influjo de la locura es incesante ,el epílogo es premonitorio,será abrupto, y brutal.

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