Así como a sócrates le impusieron la cicuta, a miles de jóvenes tucumanos hoy, se les impone la cultura alucinógena, en la cual no caben las apologías.
Enervada neocultura que envenena y mata.Remata cuerpos, mentes, sueños y utopías.
Enervada neocultura que envenena y mata.Remata cuerpos, mentes, sueños y utopías.
No hay comentarios:
Publicar un comentario