Después de navegar por la superficie sicodélica y radioactiva del mar de la humanidad, y de desamarrar levemente, aunque sin ir más lejos, las ataduras del muelle donde encallan las utopías al recinto prejuicioso de la realidad.
Lugar neurálgico de las tragedias cotidianas que azuzan la vida por rutinaria.Tal vez sea un atavismo enajenado de algún maltrato de glorificación maldita.
Así mismo, y hasta aún después de recorrer las mil leguas de viaje subterráneo , en acuciante travesía desde las mazmorras primitivas que dieron origen al totalitarismo, el capriforme dominante arribó a la ruina suculenta del anfiteatro olímpico.Ése ambiente ebulle anodino, aséptico y violento, por ésta razón es complicado hacer coincidir, como un minucioso mandato y, en derredor de la antorcha de los sueños_no como una mera apariencia, habida cuenta de que las apariencias suelen resultar engañosas_ cada posibilidad con su consabida necesidad.Sin pensar en los contrapesos pertinentes.En suma, puede ser un santiamén de magnífica maduración profética, y lo más importante es que en ese instante cabe un mundo.
Lugar neurálgico de las tragedias cotidianas que azuzan la vida por rutinaria.Tal vez sea un atavismo enajenado de algún maltrato de glorificación maldita.
Así mismo, y hasta aún después de recorrer las mil leguas de viaje subterráneo , en acuciante travesía desde las mazmorras primitivas que dieron origen al totalitarismo, el capriforme dominante arribó a la ruina suculenta del anfiteatro olímpico.Ése ambiente ebulle anodino, aséptico y violento, por ésta razón es complicado hacer coincidir, como un minucioso mandato y, en derredor de la antorcha de los sueños_no como una mera apariencia, habida cuenta de que las apariencias suelen resultar engañosas_ cada posibilidad con su consabida necesidad.Sin pensar en los contrapesos pertinentes.En suma, puede ser un santiamén de magnífica maduración profética, y lo más importante es que en ese instante cabe un mundo.
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