lunes, 5 de diciembre de 2016

Tu imagen diurna.






Tu piel de madrugada

tu piel doraba el aire


cómo la cara del sol 


derritiéndose de candor.


En mi cabeza


habita un perro gris


él se come la viva  entraña  del cerebro...


Tu imagen


tu imagen espejada


ajada por la semejanza de la especie


trastocaba el  magnetismo 


laberíntico y procaz de la estrella plutónica.


¡ Tu cuello!


tu cuello crucial en el abismo.


Sobre tu pecho...


Yacente en tu seno pleno


de madre treintañera 


un ramillete de cala negra.




                                        

No hay comentarios:

Publicar un comentario