Sólo el pueblo salva al pueblo.
Y dios salva a la reina.
Y yo redimo el alma prístina de mi amada princesa,
con su blonda cabellera,
luce provista de fino encaje rosado.
Rutilante y fecunda.
Y dios salva a la reina.
Y yo redimo el alma prístina de mi amada princesa,
con su blonda cabellera,
luce provista de fino encaje rosado.
Rutilante y fecunda.
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