viernes, 15 de abril de 2016

La hebilla en el tirante . Chapter one.


Inmaculada , ella me esperaba con la ansiedad de una novia en el altar.
Es el reencuentro, celebrado por cierto, con la hoja de papel.El blanco intrínseco de la imaginación deberá de ahora en más elucubrar, verbalizar a borbotones una historia jamás contada.Advierto que ésta sea quizás, y tan sólo, una aproximación fallida a la narración , tampoco constituirá en si misma , alguna subespecie de revisionismo histórico.
Sostengo que nadie muere por abrazar fraternal el desengaño, y con efusividad a las frustraciones también.Sí, yo me apropié de lo mío, de mi vida con sus grises, y de esos golpes que son como del odio de dios.Después, porque siempre hay un después,en simbiosis demiúrgica he parido vida, le otorgué vida a la vida propiamente dicha, la del hombre con sus circunstancias.En efecto mantendré mi línea argumental característica, lo que surja sobre la marcha y demás improvisaciones, es decir lo que la víscera neuronal, el cerebro, sin ataduras le dicte al miembro superior mecánico, la mano.
Simple y sencillo, en clave materialista y en la temporalidad de un adagio,para que se entienda.Con mucho respeto por supuesto.

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